Esta decisión afectaba también a su hermano José David, a su mujer, Marleny Josefina Contreras, y a Rafael Alfredo Sarría, por considerarle «testaferro» de la familia.
Las compañías señaladas son 11420 Corp., Noor Plantation Investments y Sai Advisors, ubicadas en Florida y vinculadas a Sarría.
La justicia estadounidense acusa a Cabello por delitos relacionados al narcotráfico, malversación y blanqueo de capitales.
«El pueblo venezolano sufre por la corrupción política de quienes refuerzan su poder mientras se llenan los bolsillos», sostuvo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
Sarría vive en Madrid desde hace años, en una urbanización exclusiva.
La detención ocurrió tras una discusión familiar, el 30 de septiembre. Sarría, de 56 años, sostuvo una discusión con su yerno, de 30 años, quien también es venezolano, en la residencia de este último. La hija de Sarría se está separando de su marido y se había mudó a casa de sus padres.
El 30 de septiembre volvió a la casa para recoger sus pertenencias y fue acompañada de su padre. El esposo abrió la puerta de la casa, pensando que la mujer estaba sola, ya que Sarría se ubicó en el ángulo muerto para que no lo pudiera ver. Una vez que su yerno abrió la puerta, Sarría entró al inmueble increpándolo y amenazándolo.
Los tribunales españoles mantienen varias líneas de investigación por blanqueo de capitales sobre ciudadanos venezolanos, muchos de ellos vinculados al régimen de Maduro.
Se les acusa de haberse enriquecido gracias a la corrupción en su país y su posición privilegiada y haber invertido sus fortunas en propiedades inmobiliarias en España. Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional han informado que actualmente no hay ninguna causa abierta contra Sarría.
Fuente: Diario las Américas