miércoles, abril 17, 2024
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¿Cómo y cuándo la Reserva Federal frenará la inflación?

Una subida de tasas de interés en la economía de Estados Unidos (EEUU) resulta inminente ante la alarmante inflación de 7,5%, la peor en más de 40 años.
Algunos miembros en el comité de la Reserva Federal (Banco Central, Fed) ya se han pronunciado por una política más agresiva de esa entidad, después de que durante más de 10 meses ignoraran la escalada del nivel inflacionario y reiteraran una y otra vez que era temporal.

el presidente de la sede de la Fed de Nueva York, John Williams.
Subir las tasas de cero y «gradualmente moverse (…) a niveles más normales» mientras se reduce también la masiva tenencia de bonos de parte de la Fed ayudará a hacer retroceder la inflación a alrededor del 3% para el finales de 2022, afirmó el presidente de la sede de la Fed de Nueva York, John Williams.
Algunos economistas pronostican un aumento fuerte de medio punto porcentual en marzo.
«Una vez que el aumento de tasas de interés esté en marcha, el siguiente paso será arrancar el proceso de reducir nuestras tenencias de bonos del Tesoro así como valores basado en hipotecas» explicó Williams.
La fuerte inflación en EEUU ha puesto en juego la credibilidad del Banco Central al sumarse a las políticas económicas del presidente Joe Biden y a la inacción durante 11 meses de ascenso consistente de inflación. Ahora la cautela es importante para no perturbar los mercados financieros en medio de una caótica situación económica, mientras la crisis inflacionaria continúa agravándose.
«Nuestra credibilidad está aquí en juego», subrayó a la cadena CNBC James Bullard, presidente de la sucursal de la Fed en Saint Louis. Bullard, con voto en el comité de política monetaria del Banco Central, dijo que se debe «ir fuerte» y elevar la tasa de referencia a 1% antes de julio.
Expertos independientes y conservadores coinciden en que la inflación ha llegado a este punto por la falta de acción de la Reserva Federal y por seguir las políticas erradas del presidente Joe Biden.
La urgencia frente a los altos precios
En estos momentos, la alarmante inflación de 7,5% ha agudizado la crisis de altos precios que sufren los estadounidenses desde que la administración Biden comenzó sus órdenes ejecutivas contra la industria del petróleo, lo que desató junto a otros factores externos la escalada imparable de los precios de los productos y en todos los sectores de la economía.
La Casa Blanca, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro ignoraron la relevancia de la inflación desde febrero del 2021 y reiteraron en diversas ocasiones frente a los principales medios de prensa que la inflación era temporal, además de culpar a los republicanos de “fomentar un pánico infundado”.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, anunció a finales del año pasado que a partir de marzo la entidad subiría tres veces las tasas de interés en cuotas de 0.25%, pero los miembros del comité de la Fed coinciden en que debe hacerse lo antes posible.
Es poco probable que el Banco Central ejecute un alza brusca de las tasas de interés debido a la crítica situación económica en el país, causada por medidas erráticas del actual gobierno, además de la dependencia de insumos del exterior y demás factores externos tras el impacto de la pandemia de COVID-19.
Con precios duplicados en muchos productos y triplicados en otros como la gasolina y los alimentos en comparación con el 2020, se necesitan acciones pero que no asusten a los inversionistas ni impacte sectores como la construcción, la industria inmobiliaria y automotriz. Sin embargo, el consumo y la confianza de los consumidores sí han sufrido con el ascenso indetenible hasta ahora de los precios.
El consumo en EEUU
Más del 40% de la economía estadounidense se basa en el consumo, por eso el grave peligro y las consecuencias de no actuar frente a los precios altos.
En febrero, el índice que mide la confianza de los consumidores norteamericanos se desplomó a niveles de octubre del 2011. Su caída terminó en 61,7 puntos contra 67,2 en enero, cuando los analistas esperaban 67,5 puntos.
Los estadounidenses llevan más de siete meses bajo el aumento consecutivo de los precios en todos los aspectos de la vida diaria.
En el último año, el precio de los autos y vehículos usados aumentó 41%, el de la gasolina 56%, embutidos 18%, los muebles para dormitorios 14% y ropa femenina 11%, entre muchos otros.
Por tales motivos es que la Reserva Federal está presionada a actuar. A principios de enero de este año hizo una subida de 0.15%, considerada de mínimo efecto en la economía. Los precios de la compraventa de viviendas han continuado en aumento, al igual que en el resto de los sectores.
La Reserva Federal no anticipaba una oleada de inflación tan severa ni persistente. En diciembre del 2020, la Fed pronosticó que la inflación al consumidor permanecería por debajo del objetivo anual del 2% y finalizaría 2021 en aproximadamente 1,8%.
Pero después de pasar prácticamente desapercibida durante décadas, la inflación elevada reapareció a una velocidad vertiginosa, desde la llegada del nuevo gobierno.
El costo de vida cada vez más alto
En febrero de 2021, el índice gubernamental de precios al consumidor se ubicaba apenas 1,7% por encima de su nivel del año previo. A partir de ese momento, los incrementos interanuales de precios se aceleraron de manera constante ante la mirada inerte de la Reserva Federal, el Tesoro y la Casa Blanca: 2,7% en marzo, 4,2% en abril, 4,9% en mayo, 5,3% en junio. Ya en octubre, la cifra era de 6,2%, en noviembre de 6,8% y en diciembre llegó a 7,1%. En febrero subió a 7,5%.
Durante meses, el presidente de la Fed, Jerome Powell, y otros funcionarios describieron los precios más elevados al consumidor como un simple problema “transitorio”, un resultado atribuible a la demora de envíos, escasez temporal de suministros y millones de empleos vacantes en un momento en que la economía se recuperaba de la recesión provocada por la pandemia de coronavirus.
El temor, la inacción y prioridades alejadas de la realidad estadounidense agudizaron el problema. Ahora la cautela sí representa un elemento a tomar en cuenta, porque los mercados, adaptados a tasas entre cero y 0.25%, se encuentran ante la expectativa de la reacción de la Reserva Federal en un ambiente bastante tenso entre los inversionistas.
La agonía
Biden prometió que acabaría con la pandemia en los primeros meses de su gobierno con la vacunación masiva, pero eso jamás ocurrió. La efectividad de la vacuna se puso a prueba con dos nuevas variantes del COVID-19 (delta y ómicron), que por suerte no ocasionaron consecuencias severas. Cerró las fronteras aéreas y terrestres hasta noviembre e impuso mandatos obligatorios de vacunación, que provocaron más daños que beneficios en medio de la escasez de mano de obra y millones de puestos de trabajo vacantes en el país.
Analistas consideran que Powell y el comité de la Fed no se arriesgarán a una subida impactante, pero sí tendrá que acelerar sus acciones antes de marzo, fecha en que está previsto que comiencen las alzas de tasas y el fin del programa de venta de activos del Tesoro, junto a otras medidas de estimulación económica que empeoraron los niveles inflacionarios.
De no hacerlo y mantenerse a la expectativa de una reacción automática de la economía de EEUU y los mercados, los estadounidenses continuarán sufriendo las consecuencias de esta política, mientras la agonía se extiende.
Fuente: Diario las Américas
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