jueves, febrero 22, 2024
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El descontento con la economía de EEUU mina la reelección de Biden

Miles de trabajadores de los lujosos casinos de Las Vegas pasaron meses en pie de guerra por aumentos salariales, lo mismo ocurrió en Hollywood y en la industria automotriz en Estados Unidos.

La dramática realidad de que el dinero no alcanza con un solo trabajo es compartida por decenas de millones de estadounidenses, y mina aún más las probabilidades de reelección de Joe Biden.

«La economía es horrible. La inflación ha desangrado a casi todo el mundo», dijo Jennine Minervini, del gremio Culinary Workers, en protesta frente al casino Golden Nuget.

El sindicato, que agrupa a unos 60.000 trabajadores de la también llamada Ciudad del Pecado, llegó a un acuerdo con los casinos, pero el descontento casi generalizado entre la clase trabajadora en Estados Unidos refleja las fallidas políticas económicas de Biden, a pesar que las cifras de desempleo se mantienen por debajo del 4%.

El problema hoy es vivir de un trabajo
Pero el gran problema durante la administración Biden no es encontrar trabajo, sino llegar a fin de mes con un trabajo por la histórica y sostenida inflación , algo que no ocurría en años atrás. Millones de estadounidenses necesitan dos empleos para costear sus necesidades primordiales, no para lujos ni vacaciones.

Casi el 80% de los estadounidenses desaprueba la gestión económica de Joe Biden, el peor registro para un presidente de EEUU en la historia.

Sólo los grandes medios de prensa de izquierda hablan de excelentes indicadores económicos, cuando Biden ha roto casi todos los récords económicos negativos.

Desde la deuda pública que alcanza los 34 billones de dólares (trillions en inglés), la histórica inflación y contracción de la industria y el déficit comercial récord en 2021 y 2022 por encima de los 900.000 millones de dólares hasta las crisis hipotecaria y bancaria, el casos en la frontera sur del país, la guerra en Ucrania y el financiamiento exterior a gobiernos y organizaciones internacionales, la administración Biden se ha encargado de despilfarrar y ahogar a los estadounidenses, que no encuentran formas ahora de salir de la asfixia y sus deudas.

La inflación, que alcanzó su punto más alto en casi 50 años (9,1%) en 2022, redujo en casi 7.000 dólares anuales los ingresos percápita de una familia promedio estadounidense: un matrimonio con dos hijos.

«Esta es una buena economía», declaró recientemente Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed, Banco Central estadounidense); la misma persona que durante un año negó la existencia de una inflación alarmante en EEUU. No fue hasta después de 12 meses (en marzo de 2022) que comenzó a tomar medidas para contener los niveles inflacionarios, que escalaban mes por mes de forma vertiginosa. A partir de ahí llevó la tasa referencial de interés de 0-0,25% a 5,25%-5,50%.

¿Recuerda que la inflación era «temporal»?
Durante ese período, Powell y la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, se encargaron de reiterar que la inflación era temporal y de que no había nada de qué preocuparse. Biden, por su parte, agregó que los republicanos sólo «buscaban sembrar el conflicto y la incertidumbre».

Los consumidores estadounidenses no han tenido un mes de respiro financiero desde que Biden llegó a la Casa Blanca y durante tres años siguen pagando altísimos precios por los mismos productos que se adquirían hace apenas cuatro años atrás por la mitad o menos de su precio. Hoy una persona o familia tiene que desembolsar el doble y en ocasiones casi el triple de sus ingresos individuales para cubrir las mismas necesidades: renta o hipoteca, pago de diversos préstamos con altos intereses, tarjetas de crédito hasta el 29% de interés, consumo de agua y electricidad, seguros, alimentación, productos del hogar, ropa y calzado, educación, cuidados de salud, etc.

A pesar de que el Banco Central afirma que la inflación se encuentra por debajo del 4% en estos momentos, la realidad difiere de esas cifras y pocos la consideran fiable cuando los altos precios continúan e incluso siguen en aumento.

Las protestas por mejoras salariales marcaron el 2023. Los sindicatos de las industrias automotriz y del entretenimiento se paralizaron con el mismo reclamo: los salarios no acompañan el desorbitante aumento de precios.

Según números de NBC News divulgados el lunes, una cadena de tendencia de izquierda, apenas el 36% aprueba la gestión económica del gobierno de Biden, que es la extensión de la administración de Barack Hussein Obama. Más del 70% del gabinete actual en la Casa Blanca lo integran exfuncionarios del equipo de Obama.

«Todo ha subido: el costo de vida, el alquiler, el seguro y el valor de los autos, los precios de la comida se dispararon. Todo. Y el dinero de posibles ahorros en tiempos pasados se ha esfumado», dijo Andrew Wentland, un trabajador del sector hotelero de Las Vegas que tomó un segundo empleo y cumple jornadas de 16 horas diarias para llegar a fin de mes.

«Intenté hacer ajustes. Y es duro cuando te das cuenta de que tienes que vivir como el más pobre. El dinero simplemente no me alcanza».

Más del 63% de los estadounidenses apenas llega a fin de mes con sus ingresos.

Otro año más de supervivencia
Mientras trabajadores como Wentland y Minervini soportaban frío y lluvia en sus protesta en Las Vegas, Biden ensalzaba en un comunicado las noticias positivas en el mercado de trabajo, con la creación de 14,8 millones de nuevos puestos desde su llegada al poder, una cifra que luce bastante exagerada y dispar.

«La economía de Estados Unidos es la más fuerte del mundo», dijo el mandatario.

La enorme desconexión de Biden con la realidad que enfrentan los estadounidenses, alimenta la impopularidad de Biden, quien cuenta con un índice de aprobación de apenas 37%, según el mismo sondeo de NBC. Pero en otros, la cifra es mucho menor; e incluso, por debajo del 30%.

«La gente se preocupa cuando falta dinero para vivir», señaló Peter Guzmán, presidente de la Cámara Latina de Comercio de Nevada, que agrupa a más de 1.500 miembros en el estado, cuya principal actividad económica es el entretenimiento.

«Cuando se trata de elecciones, esto es lo que influye en el voto. La gente vota en dependencia de cómo estén sus finanzas personales. Es un indicador significativo».

Otro punto que impacta en la opinión pública es el descomunal gasto bélico externo y partidista de la administración Biden, con la lectura de que Washington prioriza los conflictos en Ucrania y en el Medio Oriente por encima de la situación nacional.

«El gobierno toma todos mis impuestos porque le dio todo el dinero a la gente en conflicto y eso no tiene nada que ver con nosotros. Cuiden de nosotros antes de cuidar de ellos», reclamó Wentland.

Sólo el estado de Texas ha gastado más de 11,000 millones de dólares de los contribuyentes para proteger sus fronteras ante la avalancha migratoria durante los tres años del actual gobierno con su política de Puertas Abiertas.

Encuestas e intención de voto
Trump lidera, y por mucho, la supuesta «batalla» (con un solo contrincante sin ninguna posibilidad de triunfo) por la nominación del Partido Republicano, que lo coloca de nuevo contra Biden en noviembre.

El demócrata, bajo muchas dudas y protestas, supuestamente lo derrotó por un estrecho margen en 2020, pero las curvas de la popularidad de Trump aumentaron en el 2023, después de anunciar que se presentaría otra vez a la carrera por la Casa Blanca.

Los números de NBC lo colocan con 47% de apoyo frente a 43% de Biden. Pero otros sondeos independientes le dan una ventaja hasta de 7 y 8 puntos de intención de voto en estos momentos.

Trump ganó en el 2016 a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton con dos temas principales: Inmigración y economía. En el 2020 pesó sobre los votantes la personalidad del entonces presidente 45 de Estados Unidos, muchos votaron en su contra por su carácter y no por los resultados innegables en economía y política nacional y exterior durante su mandato. Muchos le retiraron el voto a Trump para dárselo a Biden. Hoy, la gran mayoría de ese grupo se muestra arrepentida de su decisión en las urnas.

«Trump no me gusta (…) su personalidad no me gusta, pero reconozco que al saber de economía fue una gran ayuda para el país», dijo la pequeña empresaria Laura Bolado.

Bolado, que no ha decidido su voto, espera más que promesas de campaña.

«Si vas por la calle últimamente sabes que cada vez cierran más negocios, porque no pueden con los alquileres y las ventas han mermado. Alquilar está carísimo, el estilo de vida cada vez es más alto», agregó Bolado.

Ella es una de los millones de dueños de pequeños negocios que experimentaron prosperidad en la era Trump. Tres años después de su salida de la Oficina Oval, cientos de miles de empresarios sufren la gran diferencia entre el gobierno actual y el que lo precedió. Y en una situación como la de ahora, la personalidad del expresidente (distorcionada también por la gran prensa de izquierda) dejaría de ser relevante a la hora de emitir un sufragio.

lmorales@diariolasamericas.com

Fuente: Diario Las Américas

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