miércoles, abril 17, 2024
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Donald Trump: el movimiento cultural toma fuerza

Trump está presentando un nuevo libro que recoge en fotografías los 4 años de su gobierno en la Casa Blanca. “Nuestro viaje juntos”, es anunciado en Amazon para su venta en pasta dura, refiriendo que su movimiento político es el más extraordinario de la historia, destronando dinastías políticas, venciendo el establishment de Washington y convirtiéndose en el primer “outsider” electo como presidente de los Estados Unidos.
Todo lo cual es cierto, y habría aún que añadir que el movimiento político-cultural de Trump es algo único, y ningún presidente estadounidense -ni aún los más carismáticos, como Ronald Reagan- fue capaz de inspirar y estructurar tal fenómeno sociológico.

El hecho de que Trump no provenga de las filas de la política tradicional, ha sido la clave de su arrastre y es una de sus mayores ventajas. Conoce como reacciona la gente que lo ve en televisión, y sabe como funcionan los medios de comunicación, los mismos que han transmitido centenares de entrevistas suyas a lo largo de décadas, y sus eventos, y en donde ha estrenado shows, como “The apprentice”, de 2004, acaso el más recordado.
Con esa vasta experiencia como figura pública, gobernó Estados Unidos sin iniciar una guerra contra ningún país, a diferencia de sus antecesores, supuestos “pacifistas”, pero conservando el peso como para generar cambios serios e influir económicamente, por ejemplo en la bolsa de valores, solo con sus declaraciones, o posteos en Twitter.

Recordemos que cuando ganó las elecciones en noviembre de 2016, Wall Street repuntó más de 1 %. El índice Dow Jones subió en el primer día de su gobierno un 1.4 %.
Trump hoy dispone de 75 millones de seguidores, de fuerza en el interior del Partido Republicano, de nuevos éxitos electorales, de conocimiento del sistema político y sus alcances, así como del deep state, y cuenta con al menos dos nuevas redes sociales que no practican la censura contra la derecha, y que no son parte de la mafia de las Big Tech.

El pasado 20 de octubre, Donald Trump dio a conocer la próxima salida al mercado de una nueva red social de su propiedad, TRUTH social, auspiciada por Trump Media & Technology Group (TMTG), noticia que causó revuelo, e inyectó esperanza en el movimiento más importante en décadas en los Estados Unidos.

Una nueva red social, entre tantas que ya existen, no está de más para nada, si pensamos que el propio ex presidente de Estados Unidos ha sido censurado por los totalitarios dueños del Big Tech, quienes han “secuestrado” la libertad de expresión, al sujetarla a “normas comunitarias” establecidas por sus empresas, pero no por la gente, por lo que son lejanas a la democracia, ya que nadie votó por ellas.
El libro servirá para contar con una memoria de los no pocos logros de la administración del neoyorkino. Pero la red social será de utilidad estratégica, para articular a las derechas no sólo de Estados Unidos, sino de todo el continente, y en realidad, de todo el mundo.
TRUTH social podrá alcanzar decenas de millones de usuarios alrededor del planeta en pocos meses, suscriptores que sin duda constituirán el corpus de una contrarrevolución cultural internacional, que lucha contra los antivalores del progresismo.
La mayoría de quienes ingresen en TRUTH social saben a lo que van: presentar argumentos críticos respecto al marxismo posmoderno, es decir, los nuevos supremacismos socialistas, como el feminista, el negro, el LGBT, el indigenista y el ecologista, generar contenidos a favor de las 7 defensas de la democracia liberal y del conservadurismo: fe, vida, familia, propiedad privada, patria, libertades y derechos universales.
La red social de Jason Miller, GETTR, también está jugando un papel muy importante en el fortalecimiento de la derecha en Estados Unidos y fuera del país, y cada día crece más en toda América, y en especial, profusamente, en Brasil.
El pasado 15 de noviembre Steve Bannon, quien fuera estratega de Trump en la Casa Blanca, y es un gran luchador e ícono de la guerra cultural, transmitió desde la plataforma de GETTR su entrega al FBI, respondiendo por acusaciones relacionadas con los sucesos del 6 de enero en Capitolio. Dijo a través del streaming en GETTR: «Vamos a acabar con el régimen de Biden».
También es en GETTR donde es sencillo encontrar las declaraciones de Trump, como la de este jueves de Día de Acción de Gracias: “Un muy interesante tiempo en nuestro país, pero no se preocupen, volveremos a ser grandes –y lo haremos todo juntos. Estados Unidos nunca fallará, y nunca permitiremos ir en la dirección errónea. Muchas generaciones de grandeza están contando con nosotros. Disfruten su Día de Acción de Gracias, que un maravilloso futuro está por venir”.
El papel de las redes sociales en las elecciones presidenciales de hace un año, fue determinante. Las Big Tech están tripuladas por progresistas que claramente tomaron partido por el Partido Demócrata, y sus criterios no permanecen en el ámbito de lo personal, sino que se extienden en su desempeño laboral.
Esto ha sido documentado por Mollie Hemingway, en su libro “Rigged: how the Media, Big Tech, and the democrats seized our elections” (Amañado: cómo los medios, las grandes tecnologías y los demócratas se apoderaron de nuestras elecciones).
En su investigación, la autora encuentra que el fundador de Google, Sergey Brin sugirió que “Jigsaw,” un proyecto que la compañía había desarrollado para combatir la propaganda de terrorismo islámico, podía ser usado para moldear las opiniones de los votantes de Trump.
También, una vez que Trump había asumido como presidente, un exingeniero de Google dijo al reportero Allum Bokhari, de Breitbart News, que dentro de su empresa se había integrado un grupo de trabajo para pensar en formas de usar los recursos de Google para minar la administración Trump. Otro ingeniero de Google quería sabotear el teléfono del mandatario, que funcionaba con el sistema operativo Android, de Google.
En un extracto del libro de Hemingway, la también editora de The Federalist, escribe:

“Durante años, los soñadores que construyeron Silicon Valley se habían enorgullecido del potencial de Internet para convertirse en un oasis libertario digital que ofrecía a las personas una forma de excluirse de las instituciones que históricamente habían buscado controlar lo que pensaban e hicieron. Esto siempre fue una especie de ilusión, pero cuando un ejecutivo de Twitter se refirió a la plataforma de redes sociales como el «ala de libertad de expresión del partido por la libertad de expresión» en 2012, los estadounidenses todavía creían en gran medida que Internet era una fuerza para el bien”.

La autora remata: “En 2018, un denunciante de Google filtró un documento titulado «El buen censor», que resumía el papel de Google en la mediación del discurso estadounidense de esta manera: ´La libertad de expresión se ha convertido en un arma social, económica y política´. Pero la reacción orwelliana de Silicon Valley a 2016 demostró de una vez por todas que los visionarios de las empresas tecnológicas estadounidenses eran opresores, no liberadores”.
Así, queda demostrado, una vez más, que las redes sociales usando como pretexto el combate a las “fake news” y a la desinformación, se han erigido en censores de la libertad de expresión, pero sólo atacando a la derecha, y en particular a Trump y sus seguidores.
No hay que olvidar, sin embargo, que son 75 millones de personas las que votaron por Trump el 3 de noviembre de 2020, que el Partido Republicano mayoritariamente está a favor de la corriente política del ex presidente, y que el triunfo reciente del GOP en el estado de Virginia, otrora bastión demócrata, augura resultados positivos para las elecciones intermedias de 2022, y preconfigura la candidatura presidencial de Trump para 2024. El movimiento se fortalece.
Fuente: PanamPost

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